Otras cosas curiosas
Nostalgias de un ave que aprendió a volar
Y por qué de un ave que aprendió a volar? Qué acaso estoy dejando el nido?
Siento nostalgia de recordar la escuela que me formó como músico… Cómo es posible que me hicieran crecer tanto?
Volteando hacia aquellos años donde decidí hacer formales mis estudios en el arte recuerdo que fui rechazada la primera vez por haber aplicado examen para el técnico teniendo aún 13 años… Quise morir en aquellas épocas pues había sido rechazada en lo que mejor sé hacer: la música. Recuerdo que hasta tomé un curso de verano para ser admitida en mi área por la edad y sin dificultades ingresé a la escuela, el “Angela Peralta”.
Mis primeros días en la escuela fueron alucinantes: conocer a tantas personas con las mismas ideas que yo, la misma percepción de la vida, nuevos amigos con tantas cosas en común y tantos temas para platicar… Esa escuela es mi segundo hogar, sus profesores son mis segundos padres y sus alumnos mis hermanos. Lo juro.
Como olvidar que una vez lloré con mi profesor de piano por la muerte de mi perrito, era tan pequeña e inocente. Y también cuando me entregaron mi primera pieza después de haber llevado técnica todo un año; recuerdo que ese sentimiento fue como un logro desbloqueado, como que podía yo sola contra todo el mundo. Era poderosa. Al momento de pasar al técnico recuerdo que me evaluó una profesora y me dijo “tienes mucho potencial, sigue en esto” y solo sentí que poco a poco me conectaba más conmigo misma pues por fin estaba haciendo con mi vida lo que tenía que hacer: música.
Como todos en esta vida, tuve mis buenas y mis malas rachas pero cómo olvidar cuando toqué la polonesa heróica de chopin… creo que ha sido mi más grande logro en la vida pues fue un reto enorme. Fue como luchar contra la corriente. Pero ese no es el punto. Al llegar a tercer año en el momento de graduarme recibí muchas felicitaciones por la “musicalidad” con la que tocaba y mi expresividad en el piano. Seguía creciendo y veía una vida infinita llena de tantas cosas por hacer pero siempre haciendo música.
Sé que no soy la pianista que pudiera ser, pero soy la que sigue luchando por ser cada día mejor.
A pesar de que los últimos dos años no fueron los mejores en cuestiones escolares, siento que he madurado musicalmente hablando pues antes veía las partituras como “una pieza más al repertorio” y hoy las estudio, leo, comprendo, analizo y después las toco. Es allí cuando se convierten realmente en “una pieza más para mi repertorio”.
Puedo presumir que no estoy enamorada de otra cosa que no sea mi carrera y mi instrumento (el piano) porque puedo comprender que no es solo tocar para entretener a un público y obtener a cambio reconocimientos, la música se trata de enamorarte y dejarte llevar por esas manchitas de tinta impresas en las hojas de papel, viajar a través del tiempo y derribar fronteras; la música se trata de llenarte el alma, alimentar el alma.
Para ser músico tienes que ser uno con tu instrumento. Osea no puedes llegar y tocar y ya sentirte músico si no existe una conexión neta entre tu instrumento y tú. Tiene que ser verdadero, tiene que llenarte, tienes que ser el instrumento y el instrumento tiene que ser tú. He allí la clave de la música, según yo.
“Las cosas exteriores no deben afectarte en lo mínimo en tu desempeño”.
Caí en una fuerte depresión éste último año por problemas escolares. Llegué al punto en donde pensé seriamente dejar la música y dedicarme a cualquier otra carrera. Toqué fondo. Sentía que ya no era la misma de antes, que no podía tocar, que era un asco; pero poco a poco fui buscando mi caminito entre los escombros y logré levantarme después de haber perdido casi un año de tiempo.
Decidí que era hora de hacer algo en grande, que no podía dejar el esfuerzo de toda una vida por una cosa tan simple. He decidido abandonar la escuela a la que ya no puedo pedirle más. ¿Por qué? No es que la escuela ya no pueda darme más, porque tiene muchísimo más que ofrecer, simplemente uno tiene que volar y seguir el camino; ya saben, eso de buscar tu propio destino y es lo que haré.
A solo un día de mi último recital como alumna de la escuela que me ha visto crecer, mi profesor de piano me ha dicho: has cambiado para bien, has mejorado; pero que eso no significa que debas dejar de esforzarte, al contrario debes de dar el doble, pero date una vuelta cada que puedas para supervisarte y saber que ha sido de ti. No me defraudes".
Han sido las palabras más hermosas de mi vida. Ese pequeño grupo de palabras me los llevaré todos los días en el corazón para nunca abandonar la meta que una vez a los 4 años me puse: la música.
Debo de admitir que todos los recuerdos, las clases y los recitales me llenan los ojos de lágrimas, cada uno de ellos representado por una, así que no he podido parar de llorar.
No fue el mejor recital de todos pero si el último aquí.
“Gracias por todo, espero volver a verlos pronto”
